Articulo

Moquillo o distemper canino

El moquillo es un enfermedad infecciosa de origen viral grave, altamente contagiosa que se observa en todo el mundo. Tal vez por ello sea una de las enfermedades más conocidas y temidas. Puesto que la enfermedad compromete a todo el organismo del animal, en la mayoría de los casos es mortal.

Por desgracia, la falta de información y en ocasiones de interés por esta y otras enfermedades favorece una y otra vez su aparición.

 

El nombre correcto del moquillo es “Distemper o Enfermedad de Carré”, se trata de una enfermedad multisistémica, que afecta a diferentes aparatos o sistemas, e incluso en ocasiones a todo el organismo; altamente contagiosa y con un alto porcentaje de mortalidad. Esta enfermedad es provocada por un virus de la familia Paramixoviridae, es sensible a los rayos ultravioleta y tampoco suele sobrevivir en ambientes demasiado cálidos; sin embargo, llega a sobrevivir en el ambiente durante semanas cuando las condiciones climáticas son frías o se encuentra mezclado con antioxidantes o ciertas proteínas.

 

¿Cómo se transmite?

 

La fuente primaria de exposición es en forma de aerosol, ya que los animales infectados eliminan el virus por medio de todas las secreciones y excreciones corporales (saliva, secreción ocular, estornudos, orina, heces…). Puesto que los perros al saludarse o reconocerse se olfatean por todas partes, la mayor oportunidad de diseminación de esta enfermedad ocurre en lugares con gran concentración de perros (tiendas de animales, criaderos, perreras, demasiados perros en una sola casa) o en lugares frecuentados por muchos perros (parques).

¿A qué edad puede enfermar el animal?

 

Afecta a todas las edades, sin embargo ataca con más frecuencia a cachorros no vacunados de las 6 a las 18 semanas de edad. También se ha observado en animales mayores cuyo calendario de vacunación fue ineficiente.

 

Síntomas:

Los síntomas que se observan varían según con el potencial dañino del virus, del ambiente, de la edad y del estado del sistema inmunitario del animal. En general observamos:

 

- Malestar: pérdida de apetito y apatía o tristeza.

- Fiebre

- Secreción ocular y nasal color verdoso o blanca opaca.

- Neumonía (infección viral primaria), bronconeumonía (infección bacteriana oportunista secundaria).

- Presencia de tos, respiración fuerte y anormal.

- Vómito y diarrea.

- Queratoconjuntivitis (inflamación de la parte interna de los párpados y de la unión de estos con el globo ocular)

- Ceguera (por inflamación del nervio óptico ocasionando daño irreversible).

- Destrucción de neuronas y desmielinización: convulsiones generalizadas, marcha anormal o en círculos, cambios de comportamiento. Parálisis, conciencia con el exterior y lo que le rodea anormal.

 

No todos los perros tienen los síntomas en el orden descrito, que va de lo más leve a lo más grave,  esto puede variar y en algunos casos pueden presentar los síntomas más graves al inicio de la enfermedad.

 

La enfermedad tarda en desarrollarse de 20 a 25 días, dependiendo del animal. Los primeros signos se presentan del día 6 al 9 post infección, ya que el virus se multiplica en los órganos encargados de las defensas. Los siguientes síntomas se aprecian entre los días 15 y 20, para entonces el virus se encuentra en todo el organismo y comienza su eliminación a través de secreciones corporales.

 

Pronóstico y secuelas:

Desafortunadamente, la mayoría de los perros tienen ya avanzada la enfermedad cuando acuden al veterinario, por lo que resulta difícil su recuperación. Algunos pueden salvarse si se acude con rapidez al observar los primeros signos.

 

No todos los perros se recuperan al 100%, algunos pueden quedarse con tics nerviosos (ocasionados por daños irreversibles en el cerebelo), a otros se les daña el esmalte dental o se endurecen los cojinetes plantares (hiperqueratosis digital).

 

Diagnóstico:

Para corroborar el diagnóstico aportado por los síntomas que presente el animal, se utilizan pruebas de laboratorio: raspados conujtivales, análisis de sangre y seroñógicos con recuento de inmunoglobulinas.

 

Prevención:

La mejor forma de evitar el contagio y la exposición a esta enfermedad es a través de la vacunación, así como evitar que el cachorro entre en contacto con perros desconocidos y las zonas frecuentadas por otros perros mientras no se completa el protocolo de vacunación.

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