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karjer
Ays, como son estos perros nuestros...
Os cuento:
 
En casa somos 3: Danza, mi mujer y yo. Danza siempre ha sido como más de mi
mujer, es a ella a quien más obedece, quien le da de comer, quien más le saca de
paseo, quien le hace casi todo... y Danza le sigue a todas partes y es a quien reconoce como "jefe".
 
El pasado miércoles 16, por la mañana, tras unas pruebas médicas, me
encontraron algo que requería hospitalización de varios días para monitorizarme,
así que con el susto en el cuerpo, me mandaron a casa a recoger mis cosas e
ingresar esa misma tarde en el hospital. En esas pocas horas que estuve en casa,
Danza captó enseguida mi angustia y desazón y en repetidas ocasiones apoyó su
cabeza en mis rodillas, consolándome, no se separaba de mi lado, y a veces
levantaba su pata y la ponía sobre mi pierna, mirándome fijamente, como dándome ánimos. Contempló con
tristeza como hacía el equipaje y como despedida se apretó a mi más que otros
días.
 
Esa noche, mi mujer regresó sola del hospital, y tras el paseo obligatorio
con Danza, le mandó, como todos los días, a su cama, en su cuarto, diferente al
nuestro, pero en cuanto mi mujer se acostó, empezó a oir a Danza gimiendo junto
a la puerta de entrada de casa, como llamándome. Mi mujer optó por llevarsela a
dormir con ella y Danza se tranquilizó al ocupar mi sitio en la cama. Empezaba
para Danza una semana con los horarios cambiados, con paseos mucho más cortos y
a horas poco comunes, sin ir al parque a jugar con otros perros y  pasando
muchas horas sola en casa (esta acostumbrada a estar casi siempre acompañada
pues no trabajamos), porque mi mujer pasaba la mayor parte del día pendiente
de mi y de los médicos en el hospital.

En esa semana, Danza se ha portado con
una paciencia infinita, muy bien, sin hacer ningún destrozo ni dejar escapar una
sola gota de pis en casa a pesar de las horas, aceptando la situación y lo único que pedía al acostarse
era hacerlo en mi sitio.
 
El martes 22 me dieron un alta provisional de 24 horas, para que me
tranquilizara, antes de someterme a una intervención el jueves 24. El
recibimiento de Danza fue apoteosico, no paró de saltar, de lamerme, darme
besos... fue una muestra de cariño inmensa. Esa noche durmió en su sitio, pero
el resto del día no se separó de mi, y como me notaba triste y tenso, se estaba
quieta, en contacto conmigo, y otras veces me ponía su patita encima,
consolando. Casi diría que se sorprendió y se quedó triste al verme hacer de
nuevo el equipaje y partir al hospìtal el miércoles por la tarde. Esta vez la ausencia fue algo más de 48 horas y a mi regreso se repitió la
escena anterior.

Desde entonces casi no se separa de mi y cada vez que me muevo
por casa me observa y me sigue como temiendo que me marche de nuevo, o que me
caiga o que necesite algo, muy pendiente de mi recuperación. Vamos, que unas
muestras de cariño y un apoyo emocional enorme, muy noble y muy buena.

Estos
perros tienen un corazón y unos sentimientos enormes.... Ays....

Saludos

Carlos
 

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